¿Resistencia médica o complicidad frente a nuevas leyes sanitarias?

En un artículo reciente, un bioeticista norteamericano ha diferenciado cuándo el seguimiento de una normativa que el médico considera injusta podría justificarse y cuándo, por el contrario, debería no cumplirla (Wynia M. N Engl J Med 2026). El asunto no puede ser más interesante.

Desde el aborto a la eutanasia, pasando por la prescripción de la píldora del día después, existen situaciones en el ámbito sanitario en las que los conocimientos del médico pueden ser instrumentalizados y ponerse al servicio de normativas que violan la conciencia del profesional.

¿Pueden promulgarse leyes que violan el código ético de la medicina?

El sentido del bien, la intuición de lo justo y el reconocimiento de lo verdadero están inscritos en cada persona. Forman parte de la naturaleza humana y fundamentan el derecho natural. De este modo, decimos que la ética precede a la legislación. 

La finalidad de la autoridad civil formulando normativas es favorecer la convivencia de los ciudadanos. Frente a las dictaduras y oligarquías, en la democracia se elige al gobernador. Si el legislador promulga leyes que no respetan el sentir de parte de la población, ésta puede mostrar su desacuerdo. Si, además, esas leyes obligan a realizar actos no deseados, el ciudadano tiene el derecho fundamental a la objeción de conciencia (Soriano V & Montero B. Linacre Q 2024). 

Espectro de la respuesta médica a normativas injustas

Con su postura, el objetor queda fuera del programa de actuaciones y, además, puede quedar señalado. ¿Cabe otro tipo de respuesta por los profesionales cuando hay una violación de la ética médica? En el artículo señalado al principio, el bioeticista norteamericano (Wynia M. N Engl J Med 2026) diferencia un espectro de actuaciones en la respuesta del médico frente a normativas que considera injustas, con un gradiente que incluye: 1) colaboración (con asentimiento público); 2) complicidad (en silencio); 3) resistencia (obstaculizando en lo posible); y 4) desafío (enfrentamiento). 

Sócrates y su discípulo Platón señalaron que cualquier seguimiento de una normativa que se considera injusta produce un daño en la persona que obedece. Sin embargo, más tarde Aristóteles corrigió este compromiso señalando que, bajo presión o amenaza (familiar, política, profesional, etc.), en ocasiones podría adoptarse una decisión pragmática, secundando el mandato. Eso sí, habría que tener el ánimo de corregir la situación tan pronto como fuera posible. Se trata de escoger lo mejor de lo peor, en ausencia de alternativas no traumáticas. Dicho de otro modo, la opción estratégica consistiría en aprobar sin validar y con intención de modificar. 

¿En qué momento la obediencia a la autoridad deja de ser un deber y se convierte en una forma de complicidad moral? El autor norteamericano identifica 3 cuestiones clave para resolver el dilema de obedecer o no leyes sanitarias injustas bajo presión. 

1) ¿la decisión es preferentemente en defensa del propio interés o del beneficio de otros? Es loable cuando defender a otros (pacientes) puede acarrear daños personales al médico.

2) ¿qué riesgos y beneficios están en juego? ¿Son importantes o triviales?

3) ¿la decisión es pública o se restringe al cambio privado? ¿Hay riesgo de escándalo?

La experiencia nazi

El programa ‘Aktion 4’ (1939) de los nazis tenía por objetivo el asesinato sistemático de personas con discapacidad y enfermedades mentales en centros especializados. Muchos médicos participaron en la selección de víctimas y en sus muertes. Aunque la autoridad presentó el programa bajo un lenguaje de promoción de salud e ‘higiene racial’, conveniente tanto a los pacientes como a la sociedad, esa forma de eugenesia no es una práctica médica. El dilema ético que el médico tenía era el siguiente: ¿podía justificar su participación alegando que obedecía la ley, cumplía órdenes superiores o actuaba en nombre del interés colectivo?.

El código de Nuremberg (1946) se pronunció sobre tres cuestiones: 1) la necesidad de obedecer a la propia conciencia, porque la legalidad de una orden no garantiza su legitimidad moral; 2) la responsabilidad del acto médico es individual, de modo que la pertenencia a una institución no exime de culpa; y 3) la resistencia profesional es un derecho y un deber: ¿hasta qué punto hay obligación por parte del médico de cumplir una normativa cuando el estado le exige actuar contra la dignidad y los derechos del paciente? (Geiderman J. Acad Emerg Med 2002).

Conviene precisar que la obediencia por los médicos de la época nazi no fue uniforme. Hay que distinguir entre colaboración, silencio, oposición y denuncia. Uno de los opositores fue Hans Scholl, estudiante de Medicina y miembro de la sociedad ‘Rosa Blanca’ (Weiße Rose), que distribuyó panfletos denunciando los crímenes del régimen nazi. Fue ejecutado en 1943. Su caso permite abordar la resistencia activa frente a unas leyes injustas y el coste personal de actuar conforme a la conciencia (Spevick J. Virtual Mentor 2002).

El caso del suicidio asistido

Una forma de argumentar la desobediencia a una ley injusta en el ámbito sanitario es considerar que la intervención que se solicita no es una acción médica. Al respecto, un ejemplo claro es el del suicidio asistido. Un artículo reciente subraya que no es un procedimiento médico porque viola el principio ético de beneficiencia, esto es, la obligación del médico de procurar en primer lugar el bien del paciente, siendo el derecho a vivir el mayor de todos (Jamil U & Pearce J. Linacre Q 2026). Si se elimina al paciente no hay otro derecho que defender. De una forma irónica, el autor señala que si la autoridad utiliza al profesional sanitario por su conocimiento técnico de los fármacos y para encubrir una acción terrible y vergonzosa con su buena reputación, al menos debería pagar al sanitario y su desplazamiento…

Educación en ética médica

Los estudios del grado de Medicina abarcan 6 cursos, más tiempo que los necesarios para cualquier otra profesión. Además, los médicos recién licenciados no pueden ejercer si no realizan una especialidad. En España se accede a través del examen MIR. Son otros 4 ó 5 años de formación práctica. Esta educación tan esmerada persigue asegurar que serán profesionales cualificados los que atenderán los problemas de salud de los ciudadanos. Todos coincidimos en considerar la salud como un bien máximo. Sin embargo, el humanismo médico y los dilemas éticos apenas se estudian en la universidad, donde se hace hincapié en los contenidos técnicos.

Acaba de publicarse una nueva edición del libro Coloquios de Ética Médica, que aborda muchos de los dilemas éticos actuales en las ciencias médicas. Trata por separado muchas cuestiones de humanismo médico y profundiza en el alcance de la irrupción de las nuevas tecnologías en la práctica clínica. Se recogen temas como la inteligencia artificial, los trasplantes, la terapia génica, la edición genómica, el diagnóstico prenatal y el transhumanismo. Un caso clínico precede cada temática. Deseamos que sea una fuente de inspiración para muchos colegas, así como para los estudiantes de disciplinas sanitarias.