Terapia antirretroviral “à la carte” 

La OMS estima que más de 41 millones de personas viven en el mundo con la infección por VIH, el virus del SIDA. Cada año hay alrededor de 1’3 millones de nuevas infecciones (UNAIDS 2025). El tratamiento antirretroviral ha evolucionado extraordinariamente en los últimos 30 años, de modo que apenas hay casos de SIDA entre los que toman medicación. 

La medicación antirretroviral logra suprimir casi por completo la replicación viral y evita la progresión de la inmunodeficiencia en los infectados por VIH. Sin embargo, los antirretrovirales no eliminan la infección vírica, de modo que si se interrumpe el tratamiento, el virus se reactiva y reaparece el riesgo de SIDA. El cumplimiento correcto del tratamiento, sin olvidos de tomas, es importante para evitar la selección de resistencias a los fármacos antirretrovirales.

Tres nuevas opciones terapéuticas en Occidente

Con el fin de proporcionar alternativas a las modalidades de tratamiento antirretroviral disponibles, se han investigado nuevas pautas de medicación. Recientemente se han publicado los resultados de tres nuevas combinaciones de terapia antirretroviral que permiten la administración de forma diaria, semanal o mensual.

Bictegravir + lenacapavir. Se trata de una combinación oral de un inhibidor de la integrasa y de un inhibidor de la cápside del VIH, coformulados en una sola pastilla, que se administra en una sola toma diaria. Ambos fármacos son de Gilead. El estudio ARTISTRY-1 ha demostrado la no inferioridad de esta pauta experimental respecto un tratamiento aprobado estándar (Orkin y cols. Lancet 2026).

Islatravir + lenacapavir. El islatravir (Merck) es un nuevo inhibidor de la polimerasa, muy potente y primer fármaco de su grupo (de Mendoza & Soriano. Lancet HIV 2020). En un ensayo clínico fase II, esta pauta de dos pastillas semanales ha demostrado resultados de no inferioridad respecto a un tratamiento triple estándar diario (Colson y cols. Ann Intern Med 2026).

Cabotegravir + Rilpivirina. Son formulaciones de antivirales de larga duración y sólo se administran una vez al mes, en forma de inyección intramuscular en las nalgas. Cabotegravir (Viiv) es un inhibidor de la integrasa y rilpivirina (Janssen) es un inhibidor alósterico de la polimerasa. En el estudio LATITUDE los resultados han sido superiores a los obtenidos con medicación oral diaria en pacientes con problemas de cumplimiento del tratamiento (Rana y cols. N Engl J Med 2026).  

Desafíos para África Sub-Sahariana

Mientras que en los países desarrollados, los avances en la medicación antirretroviral contribuyen de forma significativa a frenar la pandemia de VIH/SIDA, los problemas de disponibilidad de tratamientos son cada vez mayores en países subdesarrollados.   

En 2003, el presidente George W. Bush estableció el Plan de Emergencia Presidencial para Aliviar el SIDA (President’s Emergency Plan for AIDS Relief, PEPFAR), una iniciativa sin precedentes y el mayor compromiso de cualquier nación para abordar una sola enfermedad. En las dos últimas décadas, PEPFAR ha proporcionado tratamiento antirretroviral gratuito a más de 20 millones de personas, ha salvado más de 25 millones de vidas, ha permitido que más de 7 millones de bebés hayan nacido libres del VIH y ha ayudado a reducir a la mitad las nuevas infecciones por VIH (Abdool Karim y cols. N Engl J Med 2023). He tenido la oportunidad de constatar el enorme beneficio de la ayuda de PEPFAR en el control de la epidemia de VIH/SIDA en Costa de Marfil (Konan y cols. AIDS Rev 2024).

A principios del año 2025, la administración estadounidense recortó drásticamente la financiación para PEPFAR, comprometiendo la distribución de antirretrovirales en países del Tercer Mundo. La modelización de ONUSIDA ha alertado de que, sin financiación, podría haber un rebote importante del número de infectados y de la mortalidad por SIDA, con un aumento de más de 6 millones de infectados y más de 4 millones de fallecidos hasta 2029 (Montaner y cols. Sex Transm Infect 2026). Es necesario que las organizaciones internacionales (ONU, OMS, G7) tomen la iniciativa y mantengan un programa solidario que ha sido uno de los más exitosos en la historia de la salud pública mundial.